Puede ser que su hijo sea «encerrado», es decir, que no se exprese abiertamente o con alegría, con soltura. Es importante que tome en cuenta estos aspectos:

  • El temperamento de su hijo
    Si su personalidad es más bien tranquila, si es calmado, pausado, la posibilidad de que sea extrovertido puede que no sea alta.
  • Modelo de comunicación de los padres: Recuerde que mamá le sirve de modelo a la hembra y el papá al varón. Evalúe qué tan expresivos son ambos y cómo muestran sus emociones y sentimientos. La forma como los padres se expresan, influye mucho en cómo se hará en la familia.
  • Niveles de criticidad suya: Si su hijo recibe sus críticas la mayoría de las veces, cada vez procurará expresar menos sus puntos de vista, delante de usted. Sarcasmo, ridiculización y chistes de mal gusto que le avergüencen, también lo van a cohibir.
  • Niveles de exigencia: Muchas veces sucede que las expectativas de los padres son muy altas, sobre todo con el hijo mayor o el hijo único. Si esto es así, el hijo tendrá temor a expresar sus sentimientos, opiniones, etc. para evitar ser sancionado.
  • Qué tan perfeccionista es usted, como padre: Muchos padres idealizan al hijo y los resultados de sus acciones. Esperan, siempre, la excelencia o se la imponen de muchas maneras, aun sutilmente. Hacen comentarios que indican qué esperan. Estos comentarios pueden ser al mismo hijo o a otras personas, delante de él. El hijo entiende que, si no obtiene resultados por encima de la norma y siempre, pues procurará no exponerse a la crueldad de una crítica dura y constante. Es como si dijera: «Como de todas formas voy a ser descalificado y mis padres se fijan más en lo que dejo de hacer, no en lo que hago bien, mejor me aparto». Ej: Frente a las calificaciones, enfocarse en lo que faltó o debió hacer mejor, desmotiva.
  • Si esto obedece a una época específica en la vida del hijo: Revise si ha habido algún evento que haya impactado a su hijo: un duelo, personal o familiar, cambio de escuela, vivienda, término de una relación de noviazgo, violencia doméstica, etc. Situaciones no resueltas o que le preocupen, pueden mantenerlo aislado o tímido. Si es por una circunstancia particular, cuando ésta se resuelva, podrá volver a la normalidad.

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Naturalmente, al revisar estos aspectos y tomar medidas correctivas, su hijo puede mejorar.

Tome en cuenta si sus expectativas son altas, pues siendo así o si desea que se parezca a alguien en particular, si lo compara o le insinúa que debe ser como fulanito, lo desmotivará. Debe entender que cada persona es única, distinta. Su hijo tiene cualidades que otros quisieran. Descúbralas y valórelas.

Estimule sus progresos. No dé importancia a lo que hizo mal. Enfocando lo que hizo bien es que lo motivará a mejorar.

Sea respetuoso con la personalidad de su hijo: No le inste a cambiar caprichosamente o ser como el hijo del vecino.

Que la opinión que tienen los demás de usted como padre, no esté sujeta a cómo es su hijo o esté por encima de la salud emocional de este. Cuando quiere sobresalir, ante otros, la tendencia será a ser muy exigente con él.

Las experiencias de vida y el entorno familiar influyen en gran manera en la forma en que se desenvuelven los seres humanos.

Corrigiendo lo que esté mal, podrá alcanzar mejores resultados.

 

Betania Cruz Fernández
Trabajadora Social
Máster en Terapia Familiar Sistémica
Coach Espiritual
Directora de «Familia y Terapia»⠀