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Uno de los impedimentos que puede tener un hijo es ser criado por un “buen” padre. Es aquel (papá o mamá) que se dedica tanto a su hijo que piensa que debe hacer por él, lo que tiene capacidad.

 

Los “buenos” padres pueden convertirse en “sirvientes” de sus hijos:

-Se aseguran de que se despierten a tiempo, aún los hijos puedan hacerlo.

-Los aconsejan constantemente: “No olvides tus libros”, “cuidado si se te queda la mochila”, “llévate la llave del carro”, “recuerda tu inscripción en la universidad”.

-Nada se les escapa y están pendientes de cualquier detalle, aun no sea necesario darle seguimiento.

-Opinan ante cada movimiento.

 

Ejemplo: Al llegar del colegio hay una nueva excusa para preocuparse por ellos: “Déjame ver tus cuadernos”, “cámbiate la ropa”. “come”, “acuéstate un rato”. Pretenden controlarlo todo.

 

Los “buenos” padres, por lo regular tienen buenas intenciones; sin embargo este trato roba a sus hijos la autoconfianza e independencia, pues asumen responsabilidad por lo que hacen, creyendo que sus comportamientos reflejan que son más competentes como padres. Están muy preocupados por su propia imagen y desean ser aprobados socialmente. Asumiendo las responsabilidades que les corresponden a sus hijos, pretenden que «les hagan quedar bien».

 

Estas acciones muestran irrespeto por los hijos y no les permiten que aprendan de sus errores; les compadecen y los protegen de todas las consecuencias, impidiendo que aprendan por su propia cuenta. Además, no aprenden el concepto del respeto mutuo, pues cuando permiten que sus hijos se acomoden están contribuyendo a que violen el respeto hacia sí mismos.

 

En cada caso, no están permitiendo que sus hijos se entrenen para aprender a respetar los derechos de los demás. Dejarse «pisotear» por un hijo, es sinónimo de enseñarle a exigir despiadadamente y desarrollar una alta sensación de merecimiento: de que son merecedores de todo lo que se les antoja, sin contemplaciones y a como dé lugar. Esto trae serias consecuencias, no sólo a nivel familiar, sino a nivel social.

 

Al mantener a sus hijos dependientes, estos padres se sienten muy importantes e imprescindibles. Promueven co-dependencia. Los “buenos” padres son fuertemente influenciados por la sociedad, pues ésta tiene expectativas irreales de que los resultados de la crianza deben ser perfectos y que es responsabilidad única de los progenitores.

 

En oposición a los “buenos” padres, recomendamos que usted sea un padre “responsable”, como son los padres de estos dos ejemplos. Un padre “responsable” se preocupa más por construir el valor de la responsabilidad y autoconfianza en sus hijos, que en proteger su propia imagen ante sus familiares, amigos o la comunidad.

 

Los padres “responsables” les ofrecen a sus hijos, alternativas, dejan que ellos decidan y que experimenten las consecuencias de sus decisiones. Los entrenan para la vida, promoviendo que sean entes que sumen en lugar de exigir y de dar en lugar de sólo pretender recibir en sus relaciones y entornos.

 

Personas Sólidas forman Familias Sólidas y estas construyen una Sociedad Sólida.

 

Betania Cruz Fernández⠀
Trabajadora Social
Máster en Terapia Familiar Sistémica
Coach Espiritual
Directora de «Familia y Terapia»⠀