La manipulación es una de las armas de influencia más utilizadas por los seres humanos desde que el mundo es mundo. El manipulador no es más que el que trata de distorsionar la realidad con el objetivo de lograr influenciar en el comportamiento, pensamientos, emociones y decisiones del sujeto víctima. 

Las formas de manipulación mental varían desde las técnicas de  persuasión hasta la sugestión mental y el miedo. A través de estas el individuo busca eliminar las capacidades críticas o de autocriticás de la persona, en general su capacidad de juzgar, con el fin de obtener el control  directo o sutilmente sobre el accionar del otro. 

Por más fuertes que nos consideremos, todos somos propensos a ser manipulables, debido a que la manipulación no se presenta sola, ni como primera carta; usualmente viene  bien envuelta y con un representante experto en utilizarla. 

Los niveles de esta técnica varían en función a quien los use, ya que es empleada en todos los contextos, pero sin duda los más peligrosos son los ámbitos profesional y socio afectivo.  El peligro radica en que usualmente los que manipulan son personas cercanas que por lo general conocen información personal sobre nosotros, como nuestra pareja, amistades, compañeros de trabajos o jefes, por lo que fácilmente  perdemos la objetividad de evaluar y de darnos cuenta de lo que realmente sucede. Suele pasar que las personas toleran y permiten por necesidad de aprobación, aceptación, de sentirse amados, miedo de perder la pareja o confrontar a las amistades o jefes.  

¿Es posible que todos hayamos experimentado este fenómeno? Si, pues viene acompañada de otras técnicas de influencia como son: la simpatía, el agradecimiento, el compromiso y la reciprocidad, entre otras, estas sirven como amortiguador de la verdadera intención de quien la ejerce. 

Es importante que aprendamos a distinguir entre la manipulación positiva  y la negativa, la primera es aquella en la que usamos palabras de aliento, en la que ayudamos a la persona a encontrar fuerza para tomar decisiones de forma libre y en la que apoyamos y creemos en el crecimiento personal del otro. La diferencia entre manipular positivamente o negativamente tiene que ver con el fin por el que manipulamos y las técnicas utilizadas. Si manipulamos para conseguir un beneficio personal estamos siendo egoístas y si lo hacemos para beneficiar al otro es generosidad. 

Es común que en las relaciones humanas se desvanezca la línea de la manipulación sana y se torne cruel, donde se pierde el respeto humano dando entrada a la patología per se.  Cuando esto sucede la única alternativa es buscar ayuda psicológica, a través del cual podemos hacernos conscientes y generar mecanismos que nos permitan lidiar con las secuelas de la manipulación, a través del apoyo de un profesional de la salud mental se puede lograr prevenir repetir la historia en el futuro cercano. 

 

Camille Gutiérrez K.
Psicóloga Clínica.
Máster en Intervenciones en Crisis y Traumas.
Máster en  Psicología de la Intervención  Social.
Camil_gutierrez00@hotmail.com