Resultado de imagen de familia feliz"

 

Aquí te compartimos algunas recomendaciones:

1- Retoma tus rutinas. La tuya, del matrimonio, de tus hijos y del hogar. Tus buenos hábitos diarios. Tu tiempo íntimo con Dios, tus ejercicios, tu descanso. Cuida de esos primeros minutos al despertarte. Si te sientes tentada a tomar el celular, sácalo del cuarto, compra una alarma y medita aunque sea en un versículo bíblico para iniciar tu mañana. Si quieres empezar con el pie derecho necesitas alimentarte correctamente desde adentro hacia fuera.

2- Si aún no lo has hecho, dedica tiempo a establecer tus propósitos y metas de este año, pero antes de EVALUAR la etapa en la que te encuentras y establece prioridades basadas en tus VALORES. NO copies las metas o propósitos de otros. Pide a Dios discernimiento y enfoque.

3- Crea hábitos y ritmos en familia y ubicarlos en un lugar visible de casa, asegúrate que no sólo tengan valor temporal, sino eterno: “Ser más servicial; Priorizar a Dios en todas las cosas”. Recuérdales regularmente.

4- En la medida de lo posible, llega un poco más temprano de lo habitual para ponerte al día con tu esposo y tus hijos. Son semanas de mucho organizar no solo lo de afuera, sino lo que está dentro. Los chicos tienen sus emociones revueltas al igual que tú. Despedidas, inicio de clases, proyectos. Vienen de una montaña rusa, necesitan compañía, comprensión, escucha activa, LÍMITES, presencia de mamá y papá.

5- Crea en tu hogar un refugio de contención, amor, paz, gracia, ternura, disciplina y sabiduría. ¿Cómo lo haces? Orando por tu casa y por tu familia, poniendo a Dios como centro, escuchando atentamente sus corazones y conductas; velando por su alimentación física, mental y espiritual; construyendo tradiciones y no evitando las conversaciones difíciles de crecimiento.

6- Incluye a tu familia en tu agenda diaria. Darles prioridad. Que las Navidades no sean la única etapa donde se dedican tiempo de calidad como familia. Muchos chicos se frustran y se deprimen porque sienten que tienen que esperar al próximo diciembre para poder pasar tiempo de calidad con papá y mamá. Hay dinero que, para ganártelo, tienes que renunciar a mucho en tu familia, y eso no lo vale. Evalúa cómo inviertes tu tiempo y establece prioridades. El tiempo es corto. ¡Invierte en las cosas que tienen valor eterno!

7- No dejes a un lado las evaluaciones de diciembre de tus hijos. Los profesores son colaboradores en su crecimiento, pero tú eres su padre y madre. Así que ayúdalos. Lee sus evaluaciones, verifica en qué punto puedes ayudarlo, busca alternativas con ellos. Dales libertad y responsabilidad para actuar, pero sé su apoyo.

 

Paola Infante Moronta
Psicóloga Clínica. ⠀⠀
Máster en Logoterapia y Análisis Existencial.⠀