Resultado de imagen de identificando la violencia

 

Muchas veces hay señales de maltrato que tanto por la crianza o la sociedad en que vivimos, normalizamos. El inicio de dichos comportamientos de índole violento es paulatino y sutil. Puede ser que incluso sea difícil de identificar señales o conductas, debido a nuestros esquemas mentales y formas de ver la vida por cómo fuimos criados y si nuestra sociedad apoya ciertos estereotipos y prejuicios que dan libre cabida a estos actos.

Cuando una persona lleva a cabo una conducta violenta y comprueba que obtiene el resultado que andaba buscando (como conseguir el silencio absoluto de su pareja luego de gritarle y golpear la mesa), se fortalece el comportamiento. Encontrar beneficios y no consecuencias negativas frente a su accionar, lleva a que mantenga dicha conducta (además de otros factores que puede haber en juego).

Dicha violencia que podemos ver dentro de las familias, parejas, relaciones con pares, presenta un carácter cíclico cuando se repiten de forma continuada los comportamientos violentos. Podemos identificar este ciclo de la siguiente manera:

  • Acumulación de tensión: se inicia por inconvenientes cotidianos o conflictos no resueltos que producen cambios de humor y que bajo un pobre control y manejo, terminan principalmente en violencia psicológica.
  • Explosión o agresión: toda tensión llega a un punto en el que tiene que ser descargada, en este caso se produce mediante cualquiera o varios de los tipos de violencia que hemos visto sin ningún tipo de control, por lo que es una fase especialmente peligrosa por el riesgo que corre. Tras esta explosión muchas personas no saben qué ha pasado.
  • Reconciliación o arrepentimiento: esta fase se caracteriza por un amor, amabilidad y atención extremos por parte de quien suele ejercer violencia hacia el otro. Muestra su arrepentimiento y busca justificar o negar las conductas violentas ocurridas, prometiendo no volver a pasar. Muchas veces la otra persona suele perdonarle al pensar que se trata de momentos negativos como los que tiene cualquiera, pensando que no volverá a repetirse. A medida que se cronifica la violencia, esta fase suele disminuir o pasar de manera desapercibida.

 

Es importante tomar en cuenta que cuando las interacciones violentas se repiten, cada una de las fases del ciclo va cambiando en duración. Al inicio se acumula mucho, se explota en menor grado y pareciera haber una fase de arrepentimiento intensa y prolongada. Luego, se puede evidenciar que por menores cosas y de menor peso y significado, la persona explota de manera violenta, y la fase de reconciliación puede llegar a pasar sin darnos cuenta o llegar a vivirla como antes.

También es de suma importancia reconocer los distintos tipos de violencia que existen, y analizar nuestros comportamientos y los de los demás en relación con nosotros, con el fin de descartar la existencia de conductas de malos tratos. Estos tipos de violencia son:⠀

  • Psicológica: se observa en aquellas conductas que ocasionan daño emocional, disminuyen la autoestima, perjudican o perturba el sano desarrollo de la persona. Ejemplos en la pareja pueden ser cuando controla tus salidas, te acusa de ser infiel, te insulta y amenaza, te humilla, impide que te relaciones con familiares o ciertos amigos…
  • Física: quemaduras de cigarrillos, te empuja, te pellizca y ahorca, te abofetea, hala del pelo…
  • Sexual: te obliga a tener sexo en contra de tu voluntad o a realizar alguna actividad sexual que no te agrada o consideras degradante, te amenaza con buscarse otra pareja si no satisfaces sus deseos…
  • Económica: incumple con sus responsabilidades en el hogar, hace uso del dinero que ganas en contra de tu voluntad, te niega el dinero para que no asistas a citas médicas o ciertos ambientes…
  • Espiritual: se burla de tus creencias, menosprecia tu espiritualidad, te indica que debes abandonar tus prácticas religiosas si quieres mantener la relación…

 

¿Qué puedes hacer entonces?

Si reconoces que ejerces o eres víctima de algún tipo de agresión, lo mejor es buscar ayuda profesional. Quedarse callado no es la opción, a pesar de creer que es vergonzoso que los demás conozcan este tipo de detalles sobre tu vida o la de alguien cercano a ti.

 

En tus relaciones íntimas, es importante recordar que debemos ver a través de unos lentes realistas: entender que amar no significa perdonarlo todo, ni creer en la visión excesivamente romántica a la que constantemente puedes estar expuesto, de que el amor y el tiempo curan todo.

 

Hay situaciones que implican daño emocional, ausencia de bienestar y desequilibrio para nosotros. Es importante aprender y darnos cuenta que el amor no es sinónimo de sufrir, y que no necesitamos pagar un precio excesivo para mantener el amor de una persona. Ya sea pareja, amigo, familiar o cualquier otra persona si vemos dichos actos de violencia.

Busca y pide ayuda con un especialista.

No te quedes callad@. Rompe el silencio.

 

Patricia Betances Vásquez, M.A.
Psicóloga Clínica y de la Salud
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