Cuando hemos pasado por una relación de pareja tóxica y las circunstancias de la vida nos alejan de esa persona, por las razones que sean, este es un momento oportuno y muy valioso que podemos aprovechar. 

El vivir el duelo de una separación en casos donde existió una relación de dependencia muchas veces es muy complejo, sin embargo, nos ofrece un período para un reencuentro con nosotros mismos. 

Mientras estamos es una relación compartiendo nuestra vida con otra persona, en ocasiones suele pasar que nos inundamos tanto del otro, nos invalidamos como entes autónomos e independientes, produciendo esto la fusión con el otro. 

Perdiendo nuestra independencia olvidamos quiénes somos y solo logramos desenvolvernos y proyectarnos a futuro en función al otro. Es por esto que, el momento del rompimiento aunque sea doloroso es la oportunidad perfecta para desatar cadenas, dejar ir y retomar nuestra libertad.

Tras el desprendimiento debemos cuestionarnos: ¿Qué me llevo a caer en esta dinámica relacional? ¿Donde estuvieron nuestras fortalezas y debilidades? ¿En que aportamos para que las cosas no salieran bien en la relación? ¿Qué haríamos diferente a continuación?  ¿Qué aprendimos? y ¿Qué queremos en lo adelante? ¿Cómo puedo alcanzarlo? 

Comenzar a hacer todas aquellas cosas que nos gustaban, que siempre hemos querido hacer y que no lo hicimos o nos limitamos por nuestra pareja, es un buen comienzo para retomar el control de tu vida. 

Activar las redes de apoyo, es decir llamar y volver a juntarnos con nuestras amistades, conocidos, compañeros de trabajo y familiares. Ya que son estos los que en momentos difíciles hacen la función de contener emocionalmente y servir como canalizadores del sufrimiento, siendo un puente hacia la restauración afectiva.

El proceso del desprendimiento se inicia con la separación física y luego la emocional; esta se dará a medida que nos distraigamos, el tiempo pase y nos involucremos con personas que nos motivan a continuar. Es por esto que, a los que estén en esta situación les exhorto invertir tiempo y trabajar a favor de construir en ampliar su círculo social. Pero sobre todo a regalarse un espacio propio de disfrute y cuidado personal, donde se genere el disfrute de la vida y sus pequeños detalles, que se vio tronchado por la desilusión amorosa. 

Cuando a pesar de saber qué hacer para salir adelante no lo hacemos, es importante considerar el apoyo de un profesional de la salud mental pues puedes estar necesitando un acompañamiento cercano en tu proceso, este te ayudará a retomar el disfrute de una vida plena y placentera.

 

Camille Gutiérrez K.
Psicóloga Clínica
Máster en Intervenciones en Crisis y Traumas.
Máster en  Psicología de la Intervención  Social.