Hoy día se habla mucho de los límites, pero de manera sencilla, ¿cómo podemos definirlos?

 

Los límites no son más que las “líneas o semáforos” que nos permiten comunicar un:

✅ No.
✅ Hasta aquí.
✅ No lo permitiré.
✅ Ya no funciona.
✅ No de esa manera.

 

Es la capacidad de distinguir lo correcto de lo incorrecto. De elegir desde lo valioso y significativo. Es defender nuestra salud integral y buscar el bien común, sin atropellos.

 

Los límites nos estructuran, nos brindan tranquilidad y guardan nuestra autoestima, además de que cultivan la autonomía y autorregulación.

 

Algunas razones que nos impiden poner límites son las siguientes:

✅ Vivimos en automático.
✅ Tenemos miedo al rechazo.
✅ Buscamos aprobación.
✅ No tenemos herramientas para conversar eficazmente.

 

A continuación te ofrezco recomendaciones para empezar a aplicar los límites de forma práctica:

 

1- Hazlo poco a poco. De la noche a la mañana no nos convertimos en expertos. Si no lo haces como esperas hoy, intenta mañana nuevamente. ¡No te desanimes!

2- Busca algún mentor o consejero que te brinde herramientas y acompañamiento en el proceso. Alguien a quien rendirle cuentas.

3- Antes de ponerle límites a las personas, empieza a poner límites a las cosas que están a tu alrededor. Esto incluye tu agenda, alimentación, entretenimiento, uso del dinero, etc. Si no sabemos poner límites a éstos, ¿cómo lo haremos con las personas?.

4- Identifica las personas o situaciones que carecen de límites en tu vida. Toma nota de ello.

5- Evalúa el tiempo, lugar y actitud antes de conversar con alguien.

6- Soporta la sensación de “culpa” inicial que genera el poner límites por primera vez a alguien.

7- No permitas que tu valor o identidad esté puesta en la aprobación de los demás, de lo contrario, te verás tentado nuevamente a ceder ante los abusos o maltratos.

8- Procura que tu comunicación sea asertiva, esto es, sencilla, clara y respetuosa.

9- Enfócate en el hecho. No busques abrir conversaciones o temas paralelos que pueden interferir en la conversación.

10- Habla desde la responsabilidad. No busques un culpable, delimita las responsabilidades y asume lo que te corresponde.

10- ¡¡Mantén tu palabra!! Si no honras tu compromiso, es muy probable que los demás tampoco lo hagan. El más interesado en que se cuiden los límites que pongas debe ser tú mismo.

 

Paola Infante Moronta
Psicóloga Clínica. ⠀⠀
Máster en Logoterapia y Análisis Existencial.⠀