Justo comentaba con una amiga ayer, que este Taller ha sido muy útil para mí y entiendo que cada padre debe hacerlo. Cada HIJO es diferente y definitivamente el criar seres funcionales y sanos (emocionalmente) es todo un reto.  El Taller me sirvió para identificar lo que no estaba haciendo bien y a corregir esto.  He cambiado la manera de comunicarme con mis hijos. Aprendí a mirarle a los ojos cuando les hablo y asegurarme de que comprendieron lo que les dije. Aprendí a no ser tan autoritaria. Estoy aprendiendo aún, a cambiar mi lenguaje (decir menos que *No*) a eliminar los premios y castigos».